top of page

PRIMERA SALIDA: TERROR EN EL GEL

El GEL vino de California, así que puede enfrentar todo lo que el Golfo me tire por delante, y además, ya tengo el título de Capitán y toda la teoría del mundo, ¿qué podría pasar?.

Le aseguré a Alicia que ya era capaz, subimos al GEL, con Juanma claro, que tenía 5 años, subimos comida, llené el tanque de gasolina y nos fuimos para Playa Blanca, que está al otro lado del Golfo, a 16,68 km del Yacht Club,  ¡pan comido¡.  Claro que a puro motor, pues no sabía manejar las velas.

¡Qué bien la pasamos¡, todo un día de playa, en arena blanca, agua transparente y tranquila... hasta las 2.00 pm. Veo que empieza a picarse el mar y a subir el viento del suroeste y le digo a Alicia que nos vamos rápido. Subimos al GEL, encendí el motor, subí el ancla, ¡y salimos¡

En cuanto pasamos entre las dos islas que se ven en el mapa y entramos a mar abierto, ¡¡¡LAS OLAS¡¡¡, Eran como de dos metros de altura, golpeaban de costado y el GEL se inclinaba casi hasta tocar el agua con la borda, todo se caía, Alicia con cara de valiente, pero blanca como el papel, yo con cara de valiente, pero cagándome de miedo, no por mí, sino por Juanma, que tenía 5 años, y Alicia, ¡¡QUE IRRESPONSABLE¡¡.

Me acordé de la teoría de que a las olas hay que irles casi de frente, a un ángulo de 25° más o menos, entonces empezamos a zigzaguear: un rato a 25° por la derecha de la ola, otro rato a 25° por la izquierda y así incesantemente. LO que pasa que a ese ángulo, en el GEL y con olas de 2 metros, la proa subía y caía golpeando el mar y volvía a subir y a caer, y subir y caer, y luego por la izquierda de la ola, a subir y caer y subir y caer, casi sin avanzar por el zigzagueo, y todo se caía, y Juanma... DURMIENDO, sin importarle nada, y Alicia, amarrada a unos palos, con cara de valiente, pero blanca como el papel...

Cuando llegamos al Yacht Club, después de horas y horas de luchar contra las olas y el viento, y atracamos, y me bajé del GEL, ¡me caí¡, las piernas no me sostenían, estaba débil, sin fuerzas, ¡del miedo¡. Alicia me mira, ya con más color, y me dice: "¡lo que no mata, engorda¡  Supongo que aprendiste, ¿no?,¡pero lo pasamos bien¡".

© 2015 Roberto Roque

  • Twitter Classic
  • Facebook Classic
bottom of page